Bolivia III - Potosí

Del esplendor a la decadencia
Después del tradicional carnaval de Oruro llegamos a Potosí. Esta ciudad es la capital minera de Bolivia y se encuentra a los pies del Cerro Rico, que alguna vez fue la fuente más abundante de Plata del mundo. Debido a la enorme cantidad de plata y otros minerales que se extraían de las minas Potosí llegó a ser, en el siglo XVII, la ciudad más grande y rica del mundo. Hoy tan solo quedan vetas de plata mezclada, pero aun así la economía de la región sigue siendo sustentada por el trabajo en las minas.
Nos contaron una leyenda que queremos compartir con ustedes acerca de los orígenes de la riqueza de Potosí. La historia cuenta que todo comenzó en 1545, cuando un indígena tuvo que acampar en la ladera del Cerro Rico mientras buscaba unas llamas extraviadas. Para pasar la noche hizo una fogata y al día siguiente encontró hilos de plata saliendo entre las cenizas. El pastor compartió el secreto con su pueblo y comenzaron los trabajos de extracción, los cuales se detuvieron súbitamente cuando el cerro, en una estruendosa sacudida, les hizo saber a los Incas que sus tesoros estaban reservados para otros hombres que vendrían en el futuro (de ahí el nombre de la ciudad Pot' Oksi= cerro de trueno).
Al poco tiempo un inca desleal informó a los españoles sobre el cerro, éstos no tardaron en adueñarse del mismo y comenzaron su terrible explotación, utilizando a los indígenas para el trabajo forzado. El régimen de trabajo era la "Mita", que consistía en trabajar 36 hs seguidas sin descansar... Más tarde para acelerar el trabajo, trajeron esclavos de África, los que nunca pudieron acostumbrarse al clima y a las malas condiciones de trabajo. Vimos un cuadro de la virgen del cerro que sintetiza muy bien esta leyenda.
Nos impresionó mucho saber que los colonizadores españoles, gracias a una política de explotación atroz, lograron llevarse más de 80 millones de toneladas de plata, matando en el proceso a más de 15000 indígenas y a varios miles de negros.

Para verlo por nosotros mismos decidimos hacer una excursión a una de las minas, donde pudimos palpar la realidad del duro trabajo que realizan los mineros hoy en día. Para entrar tuvimos que bajar por unos túneles empinados y estrechos hasta unos 50 m bajo la superficie. Ahí abajo, si uno apaga la débil luz de las linternas, se puede sentir la oscuridad más intensa. Durante el recorrido hay lugares tan estrechos que obligan a pasarlos agachados y el piso suele estar cubierto de barro. Además uno puede perderse fácilmente porque los túneles se bifurcan a cada paso, por lo que conviene ir con un guía experimentado. Caso contrario entre el sonido de alguna dinamita que explota a lo lejos, algún “leve” derrumbe o al toparse con el “Tío”, uno puede salir asustado…

El Tío es el Dios de los mineros, figura sincrética formada por el Dios Inca del mundo subterráneo y Diablo cristiano introducido por los españoles para fortalecer su dominio en las minas. Cada viernes al terminar la jornada de trabajo, los mineros le rinden tributo al Tío, le piden protección y abundancia de mineral, tirándole alcohol puro (que ellos mismos beben), hojas de coca y encendiéndole cigarrillos en la boca... Una creencia muy arraigada entre los mineros, es que las vetas de mineral surgen de la unión entre el Tío y la Pacha Mama, es por esto que los mineros no permiten que las mujeres trabajen en las minas para evitar que la Pacha Mama se ponga celosa y esconda las vetas.
En la actualidad el trabajo sigue siendo insalubre, aunque trabajen sólo 8 hs por día y tengan un buen sueldo, la sobrevida de un minero no suele sobrepasar los 45 años, debido a que el asbesto y el sílice que recubren las paredes de las minas producen enfermedades mortales. De ahí el dicho: “Cásate con un minero, tendrás dinero y enviudarás joven.”

Después de las minas seguimos nuestro recorrido por la ciudad y por la historia de la plata. Parece ser que durante el auge de la plata en Potosí, la historia de América toma un nuevo rumbo: nace el capitalismo de plata que se va a prolongar por casi 300 años. Se crea La casa de la Moneda, en la cual se comienzan a acuñar las monedas de plata a golpe de martillo (las "macuquinas") y fueron enviadas al resto de América y Europa. De hecho, las primeras monedas Argentinas fueron hechas allí. Debido la decadencia de la plata y la modernización de la maquinaria para producir las monedas, esta casa dejó de funcionar y es sede hoy del museo que nosotros visitamos.
Una anécdota interesante cuenta que cuando Belgrano es vencido en Ayohuma (Bolivia), en su camino de regreso a la Argentina pasa por Potosí, ordena vaciar y dinamitar La Casa de la Moneda para así destruir el símbolo de la dominación Española y dejar sin recursos a las tropas realistas que venían por detrás. Los potosinos no entendieron bien las intenciones de Belgrano, por lo que guardan desde entonces, cierto resentimiento hacia los porteños... irónicamente uno de los soldados de Belgrano, se enamora de una potosina y en un acto de traición corta la mecha de la dinamita, razón por la cual la casa de la moneda sigue en pie hasta hoy.

Sorprendidos por la codicia y el desprecio a la vida por parte de los conquistadores españoles, y por las condiciones que hasta hoy sufren los trabajadores de las minas, nos vamos con mucho para reflexionar hacia Sucre, la verdadera capital de Bolivia.

Bolivia II - Oruro

Sacando a bailar a los demonios

Después de varios días de viaje por los caminos de tierra bolivianos, en los que nos embarramos hasta el alma sacando el auto de los surcos que dejaban los camiones (que por suerte varias veces ayudaron a rescatarnos) llegamos sanos y salvos a Oruro. En el camino pudimos ver pecaríes, coatíes, zorros, toda clase de pájaros y hasta dormir a unos metros de una familia de Yacarés…
La ciudad altiplánica de Oruro es la capital cultural y folklórica de Bolivia, y es el asiento de los festejos más tradicionales e impresionantes del Carnaval. Durante una semana las calles se visten de fiesta, desde la mañana hasta la madrugada desfilan comparsas por las calles al incesante ritmo de tambores y trompetas. En este carnaval no desfilan mujeres exuberantes y semidesnudas (aunque alguna pollerita corta se ve por ahí), pero es un despliegue de trajes, máscaras, música y danzas que representan la diversidad étnica y cultural así como la historia y tradición del pueblo Boliviano. Entre las más representativas se encuentran: “La Diablada”, que es una danza infernal de origen minero, que representa la lucha del bien contra el mal. Mediante el uso de máscaras se exaltan la lujuria y la picardía de los demonios que bailan junto a los ángeles blancos, en una danza que integra pasiones, pecados y virtudes. También desfila “La Morenada”, una danza que cuenta la historia de la época colonial, en la cual los esclavos negros eran traídos de África para reemplazar a los indígenas en los trabajos de las minas. Relacionada con ésta, encontramos a “Los Caporales” que representan a los crueles capataces negros que controlaban el trabajo de los esclavos de su propia raza. Además vimos “Los Tinkus” una danza indígena guerrera, en la que se realizan enfrentamientos para medir fuerzas y pedir fertilidad a la Pacha Mama y la danza de los “Los Incas” que describe el trauma sufrido durante la conquista española…. entre muchos otros.
En casi todas las representaciones se describe y relata la historia de sus pesares y sufrimientos de forma satírica o alegre, como si de esa manera, al menos durante unos días al año, transformaran el dolor en baile y al mismo tiempo ayudaran a mantener vivo el recuerdo de su convulsionada historia.
Durante la semana de Carnaval la idea es permitir que el mal y los pecados se manifiesten en toda su magnitud, para poder ser enterrados el último día y prepararse para la cuaresma. La alegría rebalsa las calles y las diferencias entre negros y blancos, ricos y pobres, buenos y malos parecen borrarse entre ron, bombitas de agua y espuma que tampoco hacen diferencia (aunque las mujeres y turistas en general son el blanco preferido).
Bolivia es interesante porque dentro de un mismo país conviven grupos étnicos muy diferentes, por lo que gobernar algo tan diverso no parece ser tarea fácil. La pobreza es lo cotidiano y es palpable el sentimiento de desconfianza y resentimiento hacia los extranjeros, aunque también entre las mismas comunidades locales.
Antes de continuar el viaje quisimos participar de “la Challa”, costumbre que consiste en una especie de bendición y pedido de prosperidad. Nosotros lo hicimos “challando” el auto, que viene a ser nuestra movilidad, alojamiento, restaurant y tantas cosas más… Para ello adornamos el Fun con serpentinas, globos, guirnaldas, papel picado y flores, le agradecimos por aguantar el castigo recibido, y le pedimos por muchos kilómetros más, mientras le tiramos gaseosa y unos petardos frente a la tradicional iglesia de la Virgen del Socavón (Virgen de los mineros).
Continuamos el viaje bajando hacia Potosí, para conocer las minas del cerro Rico (alguna vez, la fuente de plata más grande del mundo).

Brasil

Una experiencia religiosa
Uno de los destinos que tuvimos siempre en mente visitar fue Río Branco. Conocimos la existencia de esta ciudad gracias a unos artesanos que conocimos en Manaos, en Marzo del año pasado, ellos nos la describieron como un lugar fuera de lo común, en donde las creencias religiosas se encuentran con los conocimientos de la Amazonia. Desde entonces nos atrajo la idea de llegar hasta esta remota ciudad y conocer de cerca los misterios de los que nos hablaron aquella vez. Río Branco está ubicada al Noroeste de Brasil y es una ciudad en pleno crecimiento a orillas del Río Acre, con una interesantísima vida religiosa y cultural. Existen allí una enorme cantidad de iglesias de todo tipo de credo, una al lado de la otra. Convive la tradición indígena, la religión cristiana, el espíritu brasilero y la influencia africana, conformando fusiones y mixturas que resultan muy atractivas.
Por otra parte se respira un espíritu de conservación y cuidado de la amazonia, en parte debido al hecho de que cerca de allí, en un pueblito llamado Xapuri, asesinaron a Chico Mendes, un siringueiro (así se llama a los que extraen el caucho de los arboles) que luchó a favor del derecho de los habitantes locales a disfrutar del uso productivo de la selva. Y por lo tanto en contra de los hacendados que intentaban arrasar con la Amazonía para criar su productivo ganado. Chico Mendes, a pesar de ser hijo de un siringeiro analfabeto y pobre, logró formarse como hombre conocedor y comprometido, gracias a la ayuda de Wilson Pinheiro, quien era un verdadero líder de los olvidados siringeiros. Luego de que Wilson fuera asesinado a sangre fría, Chico organizó a los siringueros para revelarse contra las grandes empresas que estaban desmontando la selva, logrando después de muchos años de lucha y a costa de su propia vida, salvaguardar estos lugares. Estuvimos en la casa donde vivió sus últimos años, y dónde fue asesinado una noche por gente a la que no le convenía que un hombre así existiera… a pesar del trágico final, su muerte sirvió para hacernos ver una vez más, la insaciable codicia y desprecio por la vida de algunos hombres y la inquebrantable voluntad y deseo de justicia de otros. (Ver la película Temporada de Incendios).
En Río Branco conocimos a Esteban y a Janahina. Él es chileno de nacimiento pero Brasilero por opción. Ella es su enamorada y ambos trabajan con Bané, el hijo de un cacique Kaxinawá. Los conocimos un día en su local de artesanías y al siguiente ya estábamos durmiendo en su casa. Con ellos como guía, pudimos conocer más de las costumbres y creencias de la zona. En cuanto a los Kaxinawa, son el pueblo originario más numeroso del estado de Acre y su nombre se lo deben a los colonizadores, ellos en cambio se denominan Huni Kui, que en su idioma significa “gente verdadera”. Hasta el día de hoy este pueblo mantiene su idioma, sus tradiciones, canciones y rituales. Y como todavía viven en la selva están muy conectados con todos sus misterios y secretos.
Desde hace muchos años los aborígenes han usado en sus rituales espirituales un té de lianas que llaman Ayahuasca que según ellos, tiene importantes propiedades curativas en el cuerpo y el alma. Esta misteriosa bebida fue traída a la ciudad por Don Irineu de la Serra, un siringeiro negro que luego de tomar Ayahuasca con los aborígenes, tuvo visiones de la virgen, quien le indicaba fundar una doctrina. Él así lo hizo y fundó el Santo Daime, que en pocos años ganó adeptos y se diseminó por todo Brasil y hasta en otros países. En Río Branco hay una gran cantidad de iglesias del Santo Daime en donde se realizan ceremonias en las que todos los asistentes beben Daime (Ayahuasca), cantan invocando los poderes de la selva, de la virgen, y de los shamanes, resultando así una mezcla interesantísima. Las ceremonias en las iglesias son más estrictas: hombres por un lado, mujeres por otro; vestidos de largo y blanco, pero en las sesiones que se organizan fuera de la iglesia, el sincretismo cultural se ve en toda su magnitud: en lugares dentro de la selva se invita a un shaman indígena a coordinar el encuentro y cantar en su idioma, se cantan las canciones de la iglesia y otras populares, al ritmo de los tambores africanos, mientras se imitan formas y sonidos de animales de la selva. Aunque no faltan monos, tucanes, y otros pájaros que se asoman a curiosear.
Los efectos del té sagrado no son para menospreciar. Ellos creen que tiene el poder de mostrar lo que muchos no se atreven a ver, es una planta de poder que tiene la virtud de enseñar. Muchas personas después de tomarla tienen miraçoes (visiones), se abren a otras dimensiones espirituales y pueden limpiarse y curarse de sus males.
Nosotros quedamos maravillados con el sincretismo y los rituales, conocimos gente que nos abrió su casa, su corazón y sus creencias… Volvemos llenos de selva, rituales, amigos, risas, sorpresas y con mucho más respeto por lo desconocido.
Luego de más de una semana de experiencias nuevas y participando de rituales sagrados, emprendemos el regreso... es decir seguimos viaje pero ahora con el rumbo vuelto hacia el sur. Queremos llegar a tiempo para participar del carnaval en Oruro en Bolivia. Vamos a necesitar mucha suerte y muchas horas de manejo, pero confiamos en el Fun y en nuestra ganas de llegar.

Bolivia I - La Paz

Leyendas Incas y realidad indígena actual

Finalmente llegamos a la frontera con Bolivia el tan esperado 25 de Enero, día en que los bolivianos votarían por el sí o por el no a la Nueva Constitución. Ambos teníamos mucha ilusión de estar en La Paz para ser testigos de un acontecimiento en la historia del país y de Latinoamérica. El esfuerzo por llegar a tiempo fue en vano, porque la aduana y las rutas estaban cerradas por el Referéndum, así que pasamos ese día en la frontera escuchando las novedades por la radio, visitamos una escuela donde se votaba y hasta nos hicieron una nota en vivo para el canal del estado, preguntándonos que pensábamos del referéndum y de Evo Morales!
La Nueva Constitución entre otras cosas, plantea el derecho de todos los ciudadanos a tener acceso a los servicios básicos (agua, gas, luz), esto implica un gran apoyo a los pueblos indígenas que viven en condiciones de vida deplorables, lo que en gran medida se debe a una creciente desigualdad en la distribución de los recursos del país. Bolivia tiene tanto gas que lo exporta y vende a otros países como la Argentina, sin embargo el 70% de sus habitantes (en su mayoría indígena) no tienen gas en sus viviendas. En este país hay más de 34 pueblos originarios diferentes, sumidos en una pobreza que estremece y que carcome lentamente sus costumbres y sus lenguas. Muchos padres sólo enseñan el castellano a sus hijos y ya no su propio idioma, para evitar la discriminación que ellos mismos sufrieron en la escuela. Es así como se va produciendo la desvalorización de su cultura y sus orígenes. Teniendo en cuenta este fenómeno, en la Nueva Constitución también se contempla el derecho de cada persona a tener su creencia religiosa y su cultura, en un intento de reforzar y respetar la diversidad. Se trata de una constitución que incluye y es apoyada por los aborígenes, pero muy resistida por la minoría no-aborigen con mayor poder económico.
Continuamos al día siguiente rumbo a La Paz. En el camino visitamos las ruinas de Tiwanaku, una civilización pre-incaica muy adelantada y de gran complejidad. Y aunque al parecer este prominente pueblo desapareció debido a las devastadoras sequías, los Incas retomaron gran parte de sus rituales y absorvieron sus estructuras religiosas. Tiwanaku está muy poco excavado, pero todavía se puede intuir el gran esplendor que tuvo alguna vez. Allí se encuentra la famosa “puerta del sol”, que constituye un símbolo de la receptividad de este pueblo a la increíble fuerza y belleza que transmite cada día nuestro sol.
Al llegar a La Paz la vista de la ciudad, desde El Alto es hermosa: un gran valle de casitas y luces se impone a los ojos, pero entrar a la ciudad en el auto es un caos... los vehículos no respetan ni los semáforos y en las callecitas del centro apenas hay lugar para circular, en medio de innumerables “cholitas” que venden de todo en la calle.
Un poco aturdidos partimos a conocer Copacabana, donde se encuentra la Virgen del mismo nombre, una virgencita mestiza a la que peregrinos de toda Bolivia y Latinoamérica llegan a adorar todos los años. Desde allí cruzamos en lancha a la Isla del Sol, en el lago Titicaca. Según una leyenda Inca, esta isla fue el lugar en dónde la primera pareja Inca fue creada: Manco Capac y Mama Ocllo. Nos perdimos entre los laberintos de ruinas de piedra y nos conectamos con el paisaje, imaginando lo que los incas habrán sentido al ver caer el sol sobre el lago, creando una atmósfera tan especial que cautiva. Al regresar de las ruinas nos agarró la noche y al cruzar la playa del lago nos unimos a un fogón donde había gente de muchos países tocando la guitarra y cantando, casi sin conocernos, congregados y unidos alrededor del fuego y la música, parecíamos todos hermanos latinoamericanos...

Camino al norte

Luego de festejar el primer mes de recorrido partimos para el norte de Bolivia. Recorrimos los pocos kilómetros de pavimento que íbamos a ver en muchos días y nos internamos de lleno en los caminos más difíciles de todo el viaje. Pasamos por las Yungas, una especie de paraíso subtropical en las montañas, a poco más de 80 kilómetros de la Paz hasta la ciudad de Caranavi, llamada la “Puerta de la Amazonía”. Luego fuimos parando en dónde nos agarraba la noche, casi siempre en el auto o en algún hotel de cero estrellas.... Los caminos en esta zona son difíciles de imaginar: todos de tierra (o barro) y muchos de cornisa, al frente uno solo puede divisar una nube de polvo y al costado un precipicio selvático. El paisaje es bellísimo, es cómo manejar por una cordillera de selva tupida y verde, atravesada por pequeñas cascadas de agua fría y cristalina. El clima es muy húmedo y caluroso, y cada tanto cae una llovizna que levanta el vapor del suelo y reduce el polvo circulante. Es increíble cómo cambia el clima y el paisaje en unos pocos kilómetros, pasando del frío seco del altiplano al calor húmedo de la selva.
El auto hasta ahora es un muy buen compañero de viaje, parece compartir nuestras ganas de recorrer estos caminos, resiste y aunque pequeñito ya le diagnosticamos un complejo de 4x4. La gente del lugar nos hace caras cuando les decimos que vamos a cruzar hasta Brasil, nos hemos cansado de ver restos de ruedas y autos parados al borde del camino… nosotros agradecidos de nuestra suerte, le hacemos mantenimientos al auto y vamos ajustando todo lo que se va soltando. Además por las noches disfrutamos de sus bondades como “motor-home”.
En nuestra travesía pudimos ser testigos de una interminable belleza natural, una increíble abundancia de recursos naturales y una pobreza y marginación indignantes. A pesar de ello las personas que conocimos por aquí fueron con nosotros más cálidas y amables que las del altiplano.
La Paz y los estados orientales (la medialuna) acaparan la infraestructura y la riqueza del país. La región amazónica parece haber sido abandonada a su suerte. Esta situación está contemplada en la nueva constitución y gracias a un amigo boliviano, pudimos conocer a uno de los intelectuales que aportó sus ideas para nutrir la Nueva Constitución de un espíritu más justo y con la inclusión de la región amazónica en el nuevo proyecto nacional.
Finalmente llegamos a Cobija, la ciudad más al norte de Bolivia y capital del estado de Pando. A unos kilómetros de aquí fue donde se produjo “la matanza de Pando” (Porvenir) el año pasado, un enfrentamiento entre grupos oficialistas y de la oposición, con un saldo lamentable de vidas humanas y terminando con la sustitución y encarcelamiento del Prefecto. En Cobija nos encontramos con Oscar, un amigo que conocimos en Córdoba, en un encuentro de Teatro Espontaneo. Hace tres semanas asumió aquí como ministro en la nueva administración, aunque él no tiene afiliación en ningún partido político, se embarcó hacia estas tierras para aportar todo su esfuerzo en la reconstrucción de su país. Él es una persona con gran iniciativa, muy comprometido con sus ideales y con la enorme responsabilidad de formar parte de un cambio necesario, que resulta incómodo para muchas de las personas acostumbradas al uso del poder y la intimidación como forma de gobierno. Quedamos otra vez muy agradecidos con él, por su compañía, sus buenos augurios y por su mirada crítica y equilibrada que nos ayudó a entender mejor la complicada realidad socio-política de Bolivia.
Después de embebernos de la política y la actualidad de este complejo país, y habiendo disfrutado de las "comodidades" de un hotel, estamos listos para continuar nuestro recorrido por este fantástico continente.